Proyecto Manhattan: La bomba atómica

SupervivienteJorgeCurioso

Aquella buena mañana, cuando un soñoliento Franklin terminó de leer su correspondencia, ya sabía que tendría que tomar una durísima decisión: ¿Llamaría a su nuevo proyecto “Bomba peta enemigos” o se decantaría por un nombre más clásico y recatado como “Manhattan”?

Todo comenzó cuando el entonces presidente Franklin D. Roosevelt recibió una carta del mismísimo Einstein, advirtiéndole de las posibilidades de la energía liberada por la fisión nuclear y de las investigaciones que los nazis tenían en marcha para utilizarla en bombas. Sí, tan simple como eso: con una carta (ya sabéis, esa cosa de papel que se utilizaba antes para comunicarse).

Tras esto, el gobierno americano dio luz verde a sus investigadores bajo el nombre en clave de: “Proyecto Manhattan”.

El proyecto reunió a varias de las mentes más brillantes del momento: Oppenheimer, Fermi… ¿Einstein? No, los servicios de inteligencia consideraron que la persona que les había alertado del peligro no era fiable, no fuese a trabajar también para el enemigo (y digo yo, que seguro que el hecho de que fuese de origen alemán no tendría nada que ver ¿verdad?).

Ya sabéis como son los americanos, designaron un par de sedes al proyecto (más de 12 instalaciones), un grupete de amigos (se dice que más de 13.000 personas) y un algún que otro dólar que tenían suelto (más de dos mil millones de dólares… de la época), todo para terminar los primeros y, ya de paso, despistar a los numerosos espías alemanes y soviéticos que tenían por allí pululando. Pero, ¿fueron sensatos? ¡Sí, claro! ¿Cómo podéis pensar que no lo fueron?

Lo que podrían haber cambiado aquellas navidades de 1942 si el 2 de diciembre, Fermi, hubiese errado en alguno de los cálculos que realizó ¿Por qué? Porque su equipo consiguió crear la primera reacción nuclear controlada y autosostenida… en la universidad de Chicago… ejem, ejem, digamos que había dos posibilidades: Tener éxito o provocar la primera explosión nuclear… en plena ciudad de Chicago.

Tras este éxito, se completaron dos de las cuatro versiones de la bomba en las que se estaba trabajando: Little Boy (la que se lanzó en Hiroshima) y Fat Man (la que se lanzó sobre Nagasaki).

El 6 de agosto de 1945 un bombardero B-29 llamado Enola Gay soltó la primera bomba atómica (Little Boy) sobre Hiroshima, arrasándola casi por completo. Tres días después, el 9 de agosto, otro bombardero B-29 llamado Bockscar lanzó la segunda bomba atómica (Fat Man) sobre Kokura… bueno, esto habría sido así de no ser porque la niebla, provocada por el bombardeo de la noche anterior, dificultaba acertar el blanco, por lo que cambiaron al objetivo secundario: Nagasaki. Hay que destacar, que la aguerrida tripulación del Bockscar falló por un pelín el lanzamiento (apenas 3 kilómetros). Sin embargo, Fat Man era tan potente que, aun así, casi la mitad de Nagasaki fue destruida.

Fuentes:

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5 pensamientos en “Proyecto Manhattan: La bomba atómica

  1. Es alucinante pensar, que primero, se podían haber cargado Chicago y todo el daño provocado por algo tan pequeño… la humanidad es así.

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