Bricovivencia… nivel superior: pon un friso en tu vida

total_effects_actions60total_draw_time0layers_used0effects_tried60total_draw_actions0total_editor_actionsborder0frame0mask0lensflare0clipart0text0square_fit0shape_mask0callout0effects_applied1uidE23A41A1-DDB2-4FE5-83BE-B462231E5224_1457549204030width3264photos_added0total_effects_time223943tools_usedtilt_shift0resize0adjust0curves0motion0perspective0clone0crop0enhance0selection0free_crop0flip_rotate0shape_crop0stretch0origingalleryheight2448total_editor_time642051brushes_used0Bueno, bueno, bueno, desde que terminamos con la boda había veces que estábamos hasta ociosos, así que, cuando volví de Múnich, necesitaba otro hobby. Como el proyecto de la pared de Alicia, estaba apuntito de caramelo, decidí añadir otro más a mi ya larga colección, porque la excusa de: “no tengo tiempo” no es gratis señores.

Entonces fue en un momento de descuido cuando decidí hacerle un requiebro a Jorge y convencerle para otro de nuestros famosos proyectos DIY. Este proyecto de “hazlo-tú-mismo-que-esta-de-moda-aunque-te-va-a-salir-más-caro-y-quizás-peor-pero-eso-sí-:-lo-has-hecho-tú-.-com”, se trataba de apañar una de las habitaciones y no solo eso, sino hacerlo de un modo guay del paraguay ^^.

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